Te busqué.

En el bullicio de la urbe

En el azul del lago

Y en el cielo desnudo

Ahí justo en aquella esquina te busqué.

Recorrí la avenida imaginándote en las vitrinas

En el parque y su acústica

En los murales del museo

En las melodías de la sinfónica

En las manos de los músicos callejeros

En la paciencia de los pescadores

Y en la línea férrea te busqué.

En el bochorno del verano

En las aglomeraciones

En el reflejo del frijol

En la malta de la cerveza fría

En la letra de los blues

Y en las olas dormidas te busqué.

Le pregunté a las gaviotas

Que duermen en el faro

A los rostros de la fuente

Al de la entrada del circo

Al salvavidas y  a un policía

Al reparador de bicicletas

Y a la mujer atleta

Si te habían visto llegar en verano.

Me dijeron que no

Que el otoño pertenece a octubre

A los cielos grises y nublados

A las tardes frías y opacas

Entonces le pregunté al pintor

Que si pintaba nostalgias

Que te pintara a vos

Sentadito en la hojarasca.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Anuncios

La banca solitaria.

La vi,

Impávida guardaba

La silueta de tu recuerdo

Acariciaba el viento

Buscándote quizá

Quise escudriñar

En  las rendijas añejas

De las sombras de su soledad

Y encontrarme con el rescoldo tuyo

Abrir la puerta y entrar

En tu fogata de invierno.

La vi,

Guardaba como un sosiego

El eco de un cuestionamiento

A verse pegada  a la tierra

Se preguntaba si podría cambiar

Por un instante su función de objeto

Extender las alas y volar

Hasta llegar a tu lecho

Acariciarte y  resignada regresar

A su función de banca

Destinada a su inmovilidad.

Nos vimos,

Me acomodé en su regazo

Me brindó su mejor espacio

Como en otros tiempos

La misma esquina en donde te esperé

Acaricié su corva añosa

Y lerda cayó la tarde

Como hoja de maple en otoño

Ya no estaba sola porque en  la noche naciente

Retornaste en luz de luna, finalmente juntas las tres.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Girasoles de agosto.

Girasol .
/em>

Girasol

Agosto trae tu esencia
Y el grito silenciado de tus ojos
Tu piel… siempre tu piel
Y en los girasoles, tus enojos.

El mar enfurecido de tu alma
Las pecas que bañan tu espalda
Tu piel… siempre tu piel
Y en las noches, la calma

Tu mirada serena y profunda
Aunque a veces iracunda
Tu piel… siempre tu piel
Y yo, noble vagabunda

La que se pierde entre tus muslos
La que se ahoga en tu lago en calma
En tu piel…siempre en tu piel
Y en los pétalos su nostalgia

La que desvaría recordándote
En cada botón tus labios
En el color tus ojos
En la humedad tu piel…
Y en cada flor tu nombre, Nadzia

Poema que escribiera Matilde a Nadzia en un verano en Portugal.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.