La banca solitaria.

La vi,

Impávida guardaba

La silueta de tu recuerdo

Acariciaba el viento

Buscándote quizá

Quise escudriñar

En  las rendijas añejas

De las sombras de su soledad

Y encontrarme con el rescoldo tuyo

Abrir la puerta y entrar

En tu fogata de invierno.

La vi,

Guardaba como un sosiego

El eco de un cuestionamiento

A verse pegada  a la tierra

Se preguntaba si podría cambiar

Por un instante su función de objeto

Extender las alas y volar

Hasta llegar a tu lecho

Acariciarte y  resignada regresar

A su función de banca

Destinada a su inmovilidad.

Nos vimos,

Me acomodé en su regazo

Me brindó su mejor espacio

Como en otros tiempos

La misma esquina en donde te esperé

Acaricié su corva añosa

Y lerda cayó la tarde

Como hoja de maple en otoño

Ya no estaba sola porque en  la noche naciente

Retornaste en luz de luna, finalmente juntas las tres.

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