Daniela.

El viento mueve las pesadas horas

Daniela cuenta los minutos

En el tic tac de las cadenas que la  inmovilizan

Escucha los pasos urgentes

Y su agonía perenne

Ella comienza a sudar

Se acerca el violador

Quien la ha de torturar

 

Los cerrojos ceden

Ignorantes de la desdicha

La puerta se abre

Sumisa al rostro del mancillador

Cien dólares por poseerla

La abre de piernas no lleva prisa

Las cadenas se deslizan

En la piernas del perpetrador

 

No es un bar, tampoco una casa de citas

Es un residencial,

Un condominio en exclusividad

Daniela no llora,

El dolor la evapora

No quiere respirar

Un pañuelo le anula la visibilidad

Dos candados le roban la posibilidad

De pensar en la libertad de soñar

 

El viento empuja las pesadas horas

Dos cadenas cuelgan de un umbral

Ya no cuenta  los golpes

Han sido tantos que  le robaron su edad

El amor propio y las ganas de soñar

Es una esclava, es una víctima  de trata

De la que nadie quiere hablar

Daniela  agoniza

Mientras la vida lleva prisa

Por irse a pasear.

 

Ilka.

Julio 19 de 2013.

 

 

 

 

 

 

 

 

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