Su cuerpo de niña

Su cuerpo de niña

No es objeto
Desamparo
Profanación

Perversión
Sexo acaudalado
Anuncio de exportación
Carne para transacción

Es alegría de golondrinas en parvada
Saltos sobre agua de quebrada

Es melodía libre
En rocío de alborada
Su cuerpo de niña es,
Sonrisa que no se apaga.

Ilka Oliva Corado.
Enero 27 de 2014.
Estados Unidos.

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Tu cuerpo.

Tu cuerpo
Selva amazónica
Trópico en humedad

Tus muslos
Pequeños riachuelos de agua clara
Donde mi sed se colma

Tu boca
Un abismo de seducción
Donde la mía encuentra fascinación

Tus pies
Caminos quebradizos
Que mis labios contemplan
En rocío de éxtasis

Tu espalda
Un sendero
Que mi lengua descubre
Desnudo y ávido

Tus ojos
dos olas de mar
Que juegan en mi ribera

Tus pezones
Dos volcanes en alarma
Que mis manos despiertan

Tus manos sobre mi cuerpo
Que vehemente se confiesa adicto
Al aroma de tu selva tropical

Al bochorno de tu esencia incandescente
Al calor de tus pistilos
Que cuando se rozan con los míos hacen emanar
Un manjar tranquilo
Llamado libertad.

Ilka Oliva Corado.
Enero 20 de 2014.

Tu boca de gata.

Esa boca tuya
De gata en celo
Tus labios atentan contra cualquier pasividad.
Franquean toda cautela por muy provista que ésta esté de ración.
Tu boca de gata despierta el hambre.
La rebelión de la legión de cualquier deseo ausente.
Tus labios lo hacen presente y latente, lo atizan a la insurrección.
Los poros se agudizan y quieren ir de prisa a tu encuentro.
Tropezarse con tu boca de gata en celo, hábil al amor y caer en los abismos de tu erotismo constantemente ardiendo en lava de volcán en erupción.

Tus labios que exigen, denuncian, renuncian, invitan, incitan, seducen cualquier tímido instante y lo vuelven segundos de fuego y pasión.

Ilka Oliva Corado.
20 de enero de 2014.

Ciudad Peronia.

Te quedaste vos en eterno rojo atardecer
Detenida en el tiempo, trepada en la tapia
Esperándome, al otro lado de la frontera
En los traviesos años de mi infancia

Con tu bulevar empinado viendo hacia la aldea
Bajo la sombra del pinito y del pinón
Con tu estación de buses, tugurio de nía Julia
Con el mercado en mi corazón
Con los recuerdos y tanto amor

Me fui alejando, vacía.
Y postergando el reencuentro
En los confines me volví imperceptible
He anhelado tus madrugadas y he andado en otros bulevares
Ajenos a tus huellas en mis pies
He conocido las soledades del destierro
Y en tu ausencia he bregado las jornadas desiertas, entre las sombras

Los años me han alcanzado en esta diáspora
De pronto hoy soy mujer
Huérfana de tus tardes y de tu vaho
Y aunque la urbe es de cristal cortado
Ningún tapial hace honor a tu arcilla
A tus noches y a las melodías de los grillos en la arada

Aquí no hay ninguna aldea con estanques
Y los ocasos se los traga la hora laboral
No llueve sobre techos de lámina y el agua no se cuela entre las lepas
Extintos los lazos con ropa tendida y las ollas no se lavan con arenilla
Hay tanta melancolía en las miradas
Que hace falta un juego de arrabal
Para alegrar las tristes almas que se secan al migrar

Ya no soy aquella cría saltando en tus calles
Corriendo en el caminón hacia el colegio
Escribiendo sobre el tapial las letras que no recuerdo
El tiempo me confronta y fugaz vuelvo a tu refugio
Para sentirme protegida en el tomatal de la María
En la escoba de escobillo y en el agua del guacal

Allá el campo para la jugada
La escuela y la quebrada de covachas en graderío
Y me quedé niña en tus brazos
Jugando en los charcos del río

Verdes tus montañas
Sonrientes tus cipotes
Con el hambre en las entrañas
Y los cincos en dos botes

Las cipotas legendarias
Arrechas ante la adversidad
Mientras trabajan en maquilas
La vida las ha hecho mamás

Te quedaste vos perenne en un ocaso
De rojo incendiando mi añoranza
De la niña que se fue sin despedirse
Y la llora la mujer que ahora inhábil sus zapatos calza.

Ilka Oliva Corado.
Enero 15 de 2014.
Estados Unidos.

Golondrina.

Se fue de mi la angustia
Cuerpo extraño, vacía sensación inservible

Se fue de mi la ansiedad
Presunción de apropio, dominio, represión

Se fue de mi el temor
Manipulador en espesa noche traicionera

Se fue de mi la incertidumbre
Camino cerrado, profundo abismo de fatal caída

Se fue de mi la ira
Cobardía de resentimiento decrépito

Se fue de mi la ausencia
De soledad moribunda, asesina

Se fue de mi la tormenta
De truenos perversos, intimidadores

Se fue de mi la congoja
Atadura en mi corazón

Se fue de mi la fragilidad
De mujer asustada frente al averno
De su reflejo en el espejo

Se fue de mi la aprehensión
De la paranoia de un sonido agudo

Se fue de mi, la celda que hice propia
He abierto la puerta de la jaula
Para salir y contemplar que te quedaste tú
Que nunca te fuiste a pesar de mi queja
Querías ver mis alas de golondrina
Surcando los horizontes soberanos de mi propia redención

Abro la puerta de la jaula
He perdido el miedo a mi voluntad
Y te advierto ahí en el mismo lugar
Donde siempre has estado, serenamente hermosa.
Libre me atrevo a volar.
Ningún confín fatigará mis alas.

Ilka Oliva Corado.
Enero 12 de 2014.
Estados Unidos.

A mi compañera.

Que aun no nace
A la ancestra que no murió
Porque sus luchas son mis denuncias
Las mismas que hacés vos

A la loca que distorsiona la realidad
A la alcohólica que se pierde en su soledad
A la delicada prosa de un poema
Que enardecido pronuncia rebelión

A la vendedora de mercado, de días atareados
A la maestra de mundos descontinuados
A la artista que revive la inspiración

A la peregrina de oscura ansiedad
A la de fecunda hortaliza de arrabal
A la de diversidad sexual no concurrida
A la madre que sin su cría, no desistirá

A la analfabeta que a su corazón hace escribir
La denuncia de la equidad
A la que en su mirada declara no claudicar
A la violentada que su honra defenderá

A la que corre desertando de sus infiernos
Y a la que los enfrenta sin objeción
A la fusilada que la historia olvidó
A la guerrillera que se entregó a la insurrección
A la desaparecida que me observa desde un zanjón

A la jóvena encriptada en sus hormonas
Que sus neuronas despertará
A la silente de gris tormento
Que en cuento relatará, más de un suspiro
A la que a su libre albedrío defiende
Y entona el canto de autonomía
Sin ninguna vendida ironía, sin prestado valor

A la del sollozo en su conmoción
A la que transforma sin ninguna norma
Y que no ataca ninguna ley de gravedad
A la que vive en la ciudad
A la de ajado quebranto escondido en su sonrisa

A la combatiente de luchas agonizantes
A la que de una hebra crea lazos irrompibles
A la que incorruptible y leal
A la que habita en la espina de un rosal
A la de hoja de zarza seca que en hiedra se convirtió
Vino tinto es su proeza que en primavera floreció

A la de acorazado encanto
Que a mi poesía hace escribir
En noche fría, en la agonía de un candil.

Ilka Oliva Corado.
Enero 07 de 2014.
Estados Unidos.

Hay una niña ahí.

En la anciana que vende tomates
En los pies del mercado
En la que siembra el frijol
Con sus surcadas manos
En la que remienda el calcetín roto
Del compañero obrero

Hay una niña ahí
En la mirada de la que muele el máiz sobre la piedra
En la espalda encorvada de la que con tinaja va
En el vientre seco de quien nutrió con vida
A la tierna cría que por el mundo va

En la voz que habla desde la entraña misma
De la sumisa impunidad
En la que transita en adoquín de pueblo
Y hacia la aldea va, con la sabia diáfana de la tranquilidad

En la avezada abuela
Que con el pecho abierto su testimonio da
En la que descansa sobre la piedra que mira el litoral
En la que denuncia con su paso certero
Mirando al heredero del abusador

Hay una niña ahí, en los huesos desgastados
En los labios cansados de tanto pronunciar
La verdad que nadie cree, la dignidad certera
Que ni por tan abuela desiste de mirar
Con el encanto intacto de cándida pureza
Que ni por todas las bajezas de la perfidia
Desiste de ser niña y por la vida va
Respirado los instantes del tiempo reposado
El único que no es esclavo y en su piel curtida está.

Hay una niña ahí, ¿la mirás?

Ilka Oliva Corado.
Enero 07 de 2014.
Estados Unidos.