Nosotras, las que nos fuimos

Las que cruzamos

Más que una línea imaginaria

las que brincamos más que un cerco

las que trepamos murallas de invisibilidad

 

Las que salimos en parvadas

De otoños que nos exiliaron

Con  inventadas alas de aves migratorias

Y sin las florecientes primaveras que nos admitieran

 

Nosotras, las ausentes

Las  de las pieles laceradas

Las de los pubis marchitos y vulnerados

 

Nosotras, nosotras, nosotras

Que en algún momento fuimos ellas,

Ellas, que se convertirán en nosotras

Cantando la misma canción

Más que  un destierro el quebranto de una vejación.

 

Nosotras, las del eterno éxodo

Inventando trayectos  y asaltando quimeras

Las desamparadas de la  frontera

Las golpeadas de la migración

 

¿A dónde iremos?

Las de las maquiladoras,

Las de las fábricas,

Las de las laderas,

¿A dónde las paridas?

¿Para dónde las crías?

¿A dónde vos y yo?

¿Para dónde nos conduce el destino?

Si somos huella de camino

En la jornada de travesía

Un peaje en el transbordo

 

 

Nosotras, la que nos  fuimos

De las verdes montañas

En los enlodados caminos

Las que dejamos más que un sollozo

El perpetuo silencio ahogado en un pozo

Aquel profundo abismo del adiós

 

Nosotras las de piel de lodo

Las canches ojitos zarcos

Las niñas que jugamos a soñar

Nosotras las que migramos

Las que añoramos retornar

 

Nosotras, las que nos extinguimos

Entre polvo de desierto y agua de río

Las que agonizamos en los vagones de un tren

Las que somos lanzadas a los rieles

De la teñida –con sangre- vía férrea

 

Nosotras,

las de los cuerpos nunca reconocidos

Las sin identidad, ni huella, ni respiro

Una flor de muerto no nos despedirá en el panteón

Seremos letra de aquella vieja canción

De las muertas que quedaron  a medio  camino

La violadas, las secuestradas, las desaparecidas

Las que somos fantasmas sin nombre, ni voz

 

Nosotras,

Las que cruzamos, saltamos y nadamos

Los muros, ríos y desiertos

De aquella bulla que eco es

Una fatal alharaca

Un sueño pero al revés

Llegamos al suelo aquel,  donde nos explotan también

 

Nosotras,

Las indocumentadas

Seguimos cantando nuestra canción

Somos las dignificadas del éxodo  de la migración.

 

 

Ilka.

Marzo 31 de 2013.

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Los enajenados.

 

Ahí están,

Los enajenados de siempre

Encarroñándose

Volviéndose hollín de peregrinación

 

El éxodo que cargan con culpa

Sobre hombros y conciencia y en la sangre les hierve

Y les pesa en el cansancio

De su mano de obra explotada

 

Están ahí,

Quienes ya no son de ninguna parte

Los que a ningún suelo pertenecen

A quienes las raíz se les secó

Añorando la tierra mojada

 

Ahí están,

Entrampados en el embuste

De su mísera existencia

 

Los indocumentados

Sin norte ni sur

 

Fraude de sus rancios anhelos

Y de sus quiméricas hazañas

Que nunca serán un mito

Ni historia de un buen libro

Ésas que nadie relatará en una noche de vinos y poesía

Las que no recibirán aplausos ni vítores

 

 

Están ahí,

Quienes sobrevivieron

A los rieles del ferrocarril

Quienes eufóricos y alienados en cúmulo de demencia

Irrumpieron en los vagones del fantasmagórico tren

Que a miles condujo a la muerte

 

Quienes invadidos por el olvido

Se lanzaron a nadar sobre las corrientes

De un río que a miles ahogó

Quienes perforaron los senderos

De desiertos cundidos muerte

 

 

Están ahí,

Aunque invisibles

A la intransigencia de la segregación

Delatados por atreverse a soñar con un rumbo distinto.

 

Escudriñando en los cantos de las laderas

En el polvo mismo de sus privaciones

Trepando tapiales de cercos impuestos

 

Ellos, los indocumentados

Sin norte ni sur

 

Los enajenados de siempre

Los roedores de alcantarillas

 

Están ahí,

En la opacidad

Sin candil ni quinqué

Caminando a tientas

En sus inherentes penumbras

Con el destino incierto de quien se atreve a soñar

 

Están ahí,

Palpándose para constatar que no han muerto

Aunque ya no tengan afán alguno por respirar

Tan solo los espejismos de su mísera realidad los acompañan

 

Y a mi, mí letra que no es prosa ni rima

Es un conjuro y un hallazgo

De mi enardecido corazón

Pues están ahí, los enajenados

Y con ellos yo

Qué enloquecida también bebo de los brebajes de la migración.

 

Ilka.

Marzo 30 de 2013.

Aldeana de Usumatlán.

 

Yo, la supuestamente arrecha
No puedo enunciar
Ni altanera pregonar
Que trepé en tus palmeras
Y entre tus ríos nadé

Yo, la que egoísta
Que se jacta de ser montuna
Silvestre y de cerros
no te conozco
jamás tu aire
me ha emborrachado
en delirios aldeanos

No he escrito versos
A tus guayacanes en flor
A tus tunas maduras
Chiltotas y dulces
Ni a tu aceitunada
Sierra de las Minas

Yo, la mula
Que siempre tira
Pa`l pueblo
Nunca he corcoveado
En tus senderos

Desconozco tu tardes de sol
Tus ocasos color de fuego
Y tus potreros y charcos

De tus casas de adobe
No guardo recelo alguno
Vacía está mi memoria
De nostalgias y melancolías

De tus tomas de agua
Regando tabacales
Dibujo ensueños entre el tamarindal

Yo, la que evoca
Y rememora
Jamás podré
Sumisa retornar a tu nido
Pues soy ave que en otro
Árbol creció

De tus campos de melón
Amarillando tu suelo
Tal vez los conservo
En alguna estampa
En algún sello postal
Que yo misma inventé
Que parte de mi raíz oriental
Pertenece a tu arcilla
Soy barro cuarteado entre tunas y chactés

Y sin embargo, me dueles
Me calcinan tus áridos veranos
Tus noches húmedas
Y tus mañanas de leche caliente
Recién ordeñada

Tus tortillas en el polletón
Los buenos días con acento propio
Las quesadillas y los bollos

Te siento en cada poro
Aunque invente no entender
Tu toque de queda
Tu sereno en mi soledad
Tierra de aquel oriente mío Palmilla
También soy aldeana en vos.

Ilka. Marzo 28 de 2013.

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Indagas.

Qué es poesía

Me preguntas inquieta

Mi omitida cordura

Qué es poesía Ilka

Qué es eso

Que te ha alejado de mí

 

Por qué ya no conversas

Ya no me cuentas

De cómo estuvo tu día

 

Qué es poesía

Ta haz encerrado

Dentro de su jaula

Y trancaste la puerta

Y no me dejas entrar

Ya no hay mesura en ti

Qué es poesía

Que te ha desterrado

De mi sensatez

 

Quieres que te conteste

Y  has sabido desde siempre

La respuesta

Por qué me obligas a herirte

No me apremies

Que no es mi afán abrumarte

 

Qué es la poesía

Que te ha trastornado tanto

 

Poesía,  la poesía es un vado

Donde se apean

Mis más enajenadas quimeras

Es un aposento

Donde pernoctan

Mis aventureros delirios

 

Poesía,

Es sosiego y silencio

La quietud

De una noche sin luna

 

Poesía, estimada cordura

Es un torrente

El arroyo donde se sumergen

Mis ardientes deseos

Sedientos de frenesí

 

La poesía es la melodía

Que a mi corazón seduce

Y a mi alma emboba

 

Es reclamo

Cuando el desafuero

Deshonra

La dignidad humana

 

Es protesta

De versos subversivos

Emancipados

De mi propia pluma

 Los alienados

Que combaten

La equidad

 

 

Poesía,

La poesía es  la vaho

Donde se despojan

De todo recato

Mis enardecidos absurdos

Las incomprendidas

Vesanias

 

Es hierva fresca

Que crece junto al encino

Pegado al lozano roble

Juntito al zacatal

Donde se avistan

Los más oscuros montes

Donde se pierde mi vagabundo

Y desnudo ser

 

Poesía,

Es la voz con la que converso

En los desatinos de mis mundanas

Paranoias y desencantos

 

Poesía, me preguntas

Y sabes de sobra la respuesta

La poesía me redimió

Cuando agonizaba en el infortunio

De la devastadora razón

 

Me preguntas nuevamente

Qué es la poesía

Y yo te diré

Que la poesía

Es  mi copla de emancipación.

 

Ilka. Marzo 28 de 2013.

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Distancia.

Yo a veces simulo

Que la distancia no me hiere

Que no me incita
A cortarme las venas

Procuro no nombrarla
Para no sentirla
Invadiéndome
Ahogándome en su océano
De destierro

La encubro
De soslayo la oteo
Sé que tiene todas las armas
Para inmolarme

Sabe que sumisa
Mi alma evoca
Sonidos únicos
Que sólo un corazón en diáspora
Puede descifrar

Y me atiza y me acorrala
Me perdigue, me inmoviliza
Sabe que soy un sucio rastrojo
De mi propio desarraigo

Son esos instantes eternos
Impalpables que sólo
Mi nostalgia puede abrazar
Que solo mi piel absorbe
Que solo mis ojos lloran
Y que solo mi locura percibe

Me agobia con sus paisajes
De cerros sin vida
Y las jacarandas en flor
Con sus calles podridas
De inmundicia
Y el canto del ruiseñor
De las parvadas de loros
Que nunca más
Surcarán las montañas
De mi golpeada infancia

Me abruma con los rostros
Custodiados por mi memoria
Las voces, las tardes, el polvo…

Sabe que tiene todas las armas
Para inmolarme,
Y yo también lo sé
Respiro por bocanadas
Me sosiego y la nombro
Distancia,
Todavía florece el clavel.

Ilka. Marzo 27 de 2013.

 

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Invisible Analogía

Desde mi distante destierro

Te observo juventud

En un tropel

De enajenada conciencia

Danzante en euforia arjoniana

Acudís en muchedumbre

A la cita pactada

De un deshonrado concierto

Nunca gratuito

Jamás sincero

Que en fraude de identidad

Se te  vendió

Cantás, coreás, aplaudís

En tu alcoholizada desidia

Saltás, sudás, te abrazás

En una falsa nube de unidad

En una adulterada conciencia

Carente de memoria

Que omite, el juicio

Tristemente,

No retozás, no transpirás

Y tampoco te ceñís

Con unas ni con otros

En fiel manifiesto

Frente al tribunal

Sos la invisible aglomeración

Del nunca jamás

La desesperanza perenne

De la mancillada identidad

Fácil te dejás muñir

Por falacias de alcantarilla

Que se disfrazan de lino blanco

De la irreverencia fiel de tus años

Has hecho un rastrojo de negación

Desde  la ventana de mi diáspora

Te atisbo juventud

Ensombrecida y oculta

Ya no gritás rebeldía

Ya no agitás tu corazón enardecido

Eufórico en hirviente lava de denuncia

Caminás con tu mirada puesta

Fuera de las fronteras

Condenando el suelo que te parió

Ya no cuestionás, ya no creás

Tus manos se atrofiaron

Guardadas en tus bolsillos

Cegaste tus ojos a la realidad

Ya no escuchás el eco de la historia

Las calles ensangrentadas evadís

Los muros que escriben tragedias

Pintás de otro color

Ya no sos la insurrección

La tormenta, la ola en reventazón

Tampoco hoguera, ni retumbo de quebrada

Ya no sos el río desbordado

En   busca de justicia

Un genocidio han perpetrado

Donde vos hoy caminás

Gritan los muertos, lloran las almas

En madrugadas, días y noches

Queriéndote contar

La historia de un genocidio

Que vos ahora negás

Desde la fría y solitaria diáspora

Te veo juventud,

Qué no te compre

El lino blanco

Un concierto mundano

Un periódico liquidado

Que de la tierra  que un día arrasaron

Brotan retoños de conciencia

No seás vos quien no los deje florecer.

Ilka.

Marzo 23 de 2013.

Voceador

 

Lo percibo

En muchos rostros

En diferentes edades

Se revela

 

Lo he escuchado

En distintas voces

Cansado lo advierto

Corriendo plebeyo bajo la lluvia

Urgido bajo el bochorno

 

 

En las madrugadas

Cuando el frío quema

Anunciando los diarios

Lo contemplo voceador

 

Viaja latente

Desde los años

De mí enmohecida infancia

En una nube de nostalgia

Lo observo pasar

Trepado en su bicicleta

Subiendo agotado

El empinado bulevar

 

Entre los puestos

Del mercado

Ágil ofreciendo

El matutino

 

Se acerca entonces

Junto al canto del local

Y entrega en mis manos

De niña heladera

Las revista

Que para mi apartó

 

Cuántos años voceador

Y puntual me visita los domingos

Cuántos marzos

Cuántos guindos

En mi borrasca existencial

 

Aparece  humilde y servicial

Maestro de manos ampolladas

De espalda expuesta al sol

Repartiendo el matutino

El incesante  voceador

 

Cuánta distancia

Me separa de aquella primavera

Que un día fui

Y usted puntual acude a la cita

Los domingos, en mis recuerdos

En  este mi destierro de migrante

Entregando en mis manos

La revista que para mí apartó

Voceador.

Ilka. Marzo 2013.